Quizá no deba ser la más indicada para escribir esta entrada, ya que en ella intervendrán miles de emociones, gran parte de ellas sin cicatrizar, miles de recuerdos y diversos momentos que recuerdo con mucho cariño y otros no tanto. Por eso, no voy a rehuir de la denominada subjetividad, y ya que en cierto modo me afecta, expresaré la opinión desde otro punto de vista que se ha mostrado en la prensa.
Desde bien pequeña conocía la existencia de una enfermedad que se denominaba Cáncer. Algo así como una sangre mala que poco a poco te va dejando sin defensas, eso es lo que me explicaron con 7 años tras diagnosticársela a mi tío. Sin embargo, por mucho que se intentó hacer, falleció. El cruel destino quiso que a penas 8 años después, mi abuela, y por lo tanto, la madre de mi tío, falleciera de la misma enfermedad. Un duro golpe para todos. Por lo tanto, digamos que me encuentro doblemente afectada, como familiar, por esta enfermedad.
La polémica parece ser que salta con el caso de Jade Goody, una ex concursante del gran hermano británico, que vendió sus últimos momentos a la prensa. Finalmente, y con a penas 27 años, falleció el pasado 22 de Marzo, dejando dos niños de 4 y 5 años y a los que quiso asegurar su futuro vendiendo sus últimos momentos, su boda, su enfermedad, su bautismo y su funeral. Se ha criticado, y mucho, la actitud de esta mujer; sin embargo, más vergonzoso me parece a mí que la actitud de la prensa y la dinámica de comprar todo aquello que esté en venta, llegando incluso a jugar con momentos tan duros, como es una enfermedad, y exhibirlos como una mercancía como un derecho a la información y hacer de Jade un mono de feria, a la que yo critico, pero al mismo tiempo a la que compro porque así me sube la audiencia.
Pero yo no soy capaz de cuestionar sus acciones, sólo me paro a pensar en sus dos hijos y su actitud frente a una enfermedad tan dura, en cómo comunicarles que no te queda más tiempo junto a ellos y en que ya no tienes nada para darles, que todas las oportunidades del mundo que te debe dar una madre les serán negadas. Simplemente vio una salida, una vía de escape; en cierto modo, yo no lo hubiera hecho, pero cuando una enfermedad de ese tipo se hace presente en tu vida diaria, te agarras a cualquier posibilidad. No creo que esta mujer actuara en sus últimos momentos de manera frívola ante la sociedad, aunque en su pasado hubiera indicios de ello (tras insultar a otra participante de gran hermano de manera racista). Siempre hay cosas que te cambian radicalmente, no solo a ti sino a todos los que te rodean, y el Cáncer es uno de ellos. Para nada quiero decir que el hecho de tener Cáncer te haga mejor persona, ¡que va! eso depende de uno mismo, simplemente quiero decir que cambia el modo que uno tiene de ver la vida.
Siempre la culpa la tiene el producto, pero nunca el fabricante. No creo que sea justo, fue la prensa la que dio pie a que ella jugará con su enfermedad en unos momentos tan duros, la que estuvo dispuesta a comprarlo todo y a distribuirlo. Pero, vamos que en la prensa inglesa ya hay indicios de todo esto, como el caso de Diana de Gales, que causó un gran impactó a la sociedad, y en la que la prensa no se le ocurrió otra cosa más que jugar con ella como una mera mercancía de consumo sacando los trapos más sucios que rodean a la familia británica; y actualmente sigue haciendo de ella lo que mejor se le da meros monos de feria a los que hay que exhibir e informar de ellos en todo momento.
El tratamiento de casos como este prevén al periodismo un futuro horrendo como medio de difusión imparcial y de información de calidad, si nosotros los periodistas no nos ponemos los límites ¿quién los va a poner por nosotros? ¿Aquel que quiere conseguir de nosotros un beneficio independientemente del producto que ofrezca?
No hay comentarios:
Publicar un comentario