El socorrido recurso de ligoteo ¿Estudias o trabajas? se ha sustituido por el ¿me agregas? Una ficha rellenada por el usuario permite conocer en un primer momento sus gustos, su trayectoria profesional, su entorno y al fin y al cabo su vida. Dejamos una huella de nosotros mismos en un entorno digital.
Pero vayamos por partes, las redes sociales se han extendido a velocidad de vértigo en los últimos años, cualquier usuario posee una cuenta que le permite mantener el contacto con sus “amigos”. Sin embargo, su presencia cotidiana ha levantado el debate sobre su uso indebido. Las redes sociales fueron un fenómeno que surgió en 1995 con la creación de classmates.com, un entorno social creado bajo los cimientos de la conocida Teoría de los Seis grados de separación. 
A partir de entonces, no han dejado de aparecer redes sociales a fin de extenderse y hacer de su uso, un recurso masivo e indispensable en la vida diaria. Los principales usuarios son jóvenes de 15 a 30 años, pero el inicio cada vez más temprano por niños ha generado que muchas instituciones se hayan levantado en contra de este tipo de navegación, alertando a los padres de los peligros que este tipo de redes puede causar. No se debe olvidar que constituyen una herramienta social muy importante ya que permite mantener el contacto con amigos que de otra manera seria muy complicado, permiten establecer un contacto casi inmediato con el resto de usuarios y además, incluyen herramientas que favorecen la privacidad del usuario.
Es tal la importancia que este tipo de redes ha ido adquiriendo en la sociedad, que actualmente constituyen en una fuente documental rápida y accesible. Sí, has leído bien, fuente documental. Son cada vez más los periodistas que se sirven de las redes sociales para dotar a sus reportajes de la necesaria contextualización de los protagonistas. Se acude a ellas como una fuente documental de primera mano, permitiendo incluso revelar sus contenidos. Permiten crear un perfil del propietario en un instante, ahorrándose así desarrollar la capacidad de contextualización a través del análisis del entorno. Una sola herramienta nos lo proporciona. Este nuevo uso de los perfiles sociales se ha visto reflejado en los casos del famoso asesinato de Álvaro Ussía, así, como el de Marta del Castillo. En ambos, se facilitaron fotos y comentarios que se encontraban en los respectivos perfiles de los implicados. Incluso, para mí, el “uso” más llamativo fue la declaración de inocencia en la red social Tuenti de la chica que supuestamente generó la discusión entre Álvaro y el portero, y que, finalmente acabó con la vida del muchacho.
Tratado el tema muy por encima, me gustaría plantear los siguientes interrogantes, ¿es lícito reproducir el contenido de las redes sociales? ¿Constituyen en realidad al ámbito público, en lugar de al ámbito privado, por mucho que queramos restringir el acceso a nuestros perfiles? Y más importante aún, ¿constituyen una fuente periodística o un recurso adicional?
Me ha parecido muy interesante tu entrada. La teoría de los seis grados de separación me ha llamado especialmente la atención y creo que es muy acertado situarla en el contexto de las redes sociales.
ResponderEliminarEn cuanto a la pregunta que formulas mi opinión es que cuando un individuo refleja información personal en una red social debe ser conciente de que muchos van a poder verlo e incluso reproducirlo así que lo que no quieres que se vea o que llegue a manos de determinadas personas, no lo subas a Internet. No consideraría una fuente a las redes sociales sino un medio.